Cuando quedarte en casa no es un refugio sino un infierno

Muy pronto terminaré esta serie de Crónicas de la cuarentena. Ha empezado la desescalada y parece que la vida está tomando otro color… si bien sabemos que el virus no ha desaparecido, su virulencia parece haber bajado. Todavía tenemos que ir con mascarillas a todas partes, mantener la distancia, evitar abrazarnos o darnos dos besos como era nuestra costumbre. Pero poco a poco las cosas van cambiando.

En esta serie hemos estado siguiendo a la familia Eddy y sus experiencias durante la cuarentena. Yo había dicho que 12 personas de la familia cayeron enfermos con el virus, pero al final, la hija mayor, Estefy, nos cuenta que fueron 17. Tremendo. Sé que hay muchas otras familias que han sufrido en este tiempo, pero quería enfocarme en una sola para ver cómo cada uno había experimentado el confinamiento. La óptica de Estefy es muy diferente a lo que podríamos esperar.

Estefy y su familia

Para todos está siendo un momento difícil, o cuanto menos inesperado. Yo no estaba preparada para volver a mi casa después de cinco meses fuera por trabajo y no poder ver a mis amigos. No estaba preparada para estar confinada en mi casa, ni para lidiar con 17 familiares enfermos. Pero siempre he sido muy consciente de que seguía siendo muy afortunada. Siempre he querido validar mis sentimientos y a la misma vez no quedarme a vivir en ellos.

Porque yo he pasado la cuarentena con mi marido, hermana e hija, y nos llevamos muy bien. Porque tengo un patio en el que hemos podido hacer barbacoas semanalmente. Porque vivo en una casa en un pueblo de Galicia desde la que veo el mar.

¿Y por qué digo que tengo buena relación con mi marido y hermana? Porque miles de personas en España no tienen esa misma suerte. Las llamadas a números de atención a víctimas de violencia de género han subido un 12% en comparación con marzo del año pasado.

Parte de nuestro trabajo es atender a personas de especial vulnerabilidad, y puedo aseguraros que para ellas la cuarentena no está siendo como la mía.

Todos estamos sufriendo la misma tormenta, pero no todos estamos en el mismo barco.

¿Estás cansado de las mismas cuatro paredes? Hay personas obligadas a vivir con sus violadores en las cuatro paredes que a ellas les rodean.

¿Te aburre solo poder ver a tus amigos por Zoom? Hay personas que no tienen Internet ni para que sus hijos hagan los deberes.

¿Te parece que solo cocinas, limpias, y les dices que no a tus hijos? Hay personas que no tienen nada que darles de comer a los suyos.

Estamos viviendo un momento único, en el que tenemos tiempo de sobra para pensar, desesperarnos, compararnos, y hundirnos. Pero también tenemos tiempo de sobra para estar agradecidos, ayudar a los que nos rodean, y tener perspectiva.

Nosotros estamos intentando traer esperanza, alimentos y ayuda a las personas que nos rodean, a la misma vez que validando los sentimientos que todos tenemos.

Mi oración es que en este tiempo Dios nos use para traer consuelo a los enlutados, sanidad a los corazones heridos, liberación a los cautivos, alegría en vez de llanto y luz a la oscuridad.

Estefy Eddy

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