Palabras, palabras, palabras

Palabras, palabras, palabras. Han sido mis herramientas. Palabras, idiomas, libros. Editora, interprete, lingüista, traductora, y ahora, ¿me atrevo a llamarme escritora?

“Escribir es invitar al lector a dar un paseo por lo más profundo de nuestra mente.” Roberto Martínez Guzmán

Escribir siempre ha formado una parte de mi vida de alguna manera u otra y durante las últimas semanas me estoy acordando cada vez mes de cosas que he escrito. Me acordé que en la universidad escribí una tesina en castellano de más de 10.000 palabras después de pasar seis meses en México. He redactado un sinfin de propuestas de publicación, presentaciones, enseñanzas, contraportadas, textos promocionales y todo tipo de escritos en el contexto profesional. Por otra parte, también he editado un par de revistas además de ser colaboradora.

Como traductora, también escribo. Hay de desarrollar un estilo como traductor que encaja con la obra original. Mi deseo al traducir es que el lector ni se dé cuenta de que se trata de una traducción. Debe fluir.

Hace años que escribo un diario con bastante regularidad. Es mi manera preferida de procesar, si bien estoy aprendiendo a hacerlo verbalmente también. Durante unos cinco años era bloguera asidua pero lo iba dejando y mi presencia en Internet se ha vuelto esporádica, digamos. 

Pero ahora siento un nuevo impulso y un gran entusiasmo para aprovechar al máximo este don que siento que Dios me ha dado para comunicarme a través de la escritura. Empiezo con un nuevo blog. Una nueva visión y un nuevo formato. Esta vez lo estoy tomando en serio y escribir vuelve a formar parte de mi vida diaria. Tal vez no publique todo lo que escribo, pero algunos garabatos sí y espero que compartirás este viaje conmigo.